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Cultivos

Agricultura ecológica: Una alternativa sostenible

Gracias a la agricultura ecológica, es posible obtener los productos biológicos u orgánicos, los cuales son el resultado de modos de fabricación, en los que no se implementan agentes químicos, por lo que para que un producto sea considerado como biológico, no debe presentar ningún residuo químico.

Este tipo de productos, pueden ser catalogados de tipo gourmet, ya que su producción se hace con mayor esfuerzo y dedicación y son productos considerados de máxima calidad. Por ende, se pueden encontrar en tiendas especializadas o en supermercados con secciones dedicadas a este tipo de productos.

¿Qué es la agricultura ecológica?

Ahora bien, la agricultura ecológica (denominada biológica u orgánica), se basa en un sistema de cultivo sustentado por el uso eficiente de los recursos provistos por la naturaleza, dejando a un lado cualquier organismo genéticamente modificado, ya sean abonos o agentes para enfrentar las plagas que atenten contra los cultivos.

Así se pueden conseguir alimentos verdaderamente ecológicos, mientras que la tierra usada para la producción de los mismos, sigue conservando su fertilidad, respetando así el medio ambiente de una manera equilibrada y factible, asegurando los recursos de hoy para las generaciones futuras.

La agricultura ecológica, nació desde la implementación de las reformas agrarias producidas en Alemania, en el ocaso del siglo XIX, aparte de la influencia generada por la Revolución Industrial en el sector agrícola.

A partir de esto, han surgido corrientes relacionadas con esta práctica de producción alimentaria, como la agricultura biológico-dinámica, ideada en 1924 por Rudolf Steiner, que abarca una especie de homeopatía, con el uso de los preparados dinamizados para combatir la pérdida de fertilidad de la tierra, lo que incidía en la calidad nutritiva de cada alimento.

Bajo esta concepción, se tiene en cuenta que, para la producción agrícola, es tenido en cuenta la existencia de fuerzas energéticas generadas por los seres vivos para el logro de resultados positivos de esta labor, quedando estos al sometimiento de factores cósmicos.

También, tenemos a la corriente de la agricultura orgánica, iniciada en Inglaterra por Sir Albert Howard y Lady Eve Balfour. Estando en la India, ambos determinaron que se deben verificar los procesos productivos naturales, aprendiendo de esta lo indispensable para producir los alimentos con mayor eficacia.

Esto conlleva a proteger el suelo, emplear coberturas permanentes y usar el compost mediante el compostaje controlado, buscando que la planta tenga una mejor salud, tras haber sido sembrada en suelos que sean saludables.

Mientras que Masanobu Fukuoka, ideó la corriente de la agricultura natural de no intervención, sin maquinaria ni productos químicos, sin desbrozado de la hierba, evitando abonar o labrar el suelo. Es una manera de conquistar a la naturaleza, para conseguir alimentos con una alta cantidad de nutrientes.

¿Cómo empezar la agricultura ecológica?

La mejor manera, es empleando el sistema de cultivo de bancales, con el que se realizan una serie de divisiones en el terreno, que abarcan un metro de ancho por el largo deseado. Como el ancho no supera el metro, se puede trabajar cada bancal continuamente sin que sea pisado, evitando apelmazar la tierra usada para el cultivo.

Además, tenemos a los cultivos organopónicos, que soportan el equilibrio ambiental, porque usan abono carente de químicos que dañen el entorno, mientras se aprovecha los nutrientes que vienen de la materia orgánica, tratando de alcanzar los resultados deseados, sin que se modifique el sitio donde se hace la siembra.

Con este tipo de cultivos, el producto está fuera del alcance de elementos contaminantes, obteniendo una alimentación que no tenga efectos secundarios.

Diferencias entre la agricultura ecológica y la convencional

A diferencia de la agricultura tradicional, la inversión para ejecutar un proceso de producción bajo los preceptos de la agricultura ecológica implica un bajo costo, dado que se consume menos agua y fertilizantes, además que se incrementa la capa superior del suelo.

Mientras que la alimentación del suelo mejora, sin importar si estos son degradados por fenómenos como la salinidad y la erosión, porque pueden alimentarse con micronutrientes, debido a la rotación de cultivos o la puesta en práctica de cultivos intercalados.

Como no se usan productos químicos, no se eliminan los microbios que ayudan al incremento de la nutrición del suelo, aparte que los cultivos son resistentes a las plagas y enfermedades, sin necesidad del empleo de agentes nocivos.

Los cultivos biológicos son más tolerantes a la sequía, puesto que las sales solubles encontradas en las células ubicadas en las plantas, no cuentan con la capacidad para sacar el agua necesaria, con el propósito de diluir este mineral, para que no exista un exceso de esta sustancia y por ende, ocasione la muerte de las plantas.

Pero la agricultura ecológica tiene sus desventajas, y una de ellas es que el agricultor debe hacer una supervisión rigurosa de sus cultivos, porque no debe usar fertilizantes químicos que aceleren el proceso de desarrollo de sus cosechas.

Además, esta práctica necesita de bastante tiempo y recursos energéticos para el desarrollo de técnicas y métodos que permitan alcanzar la meta de obtener un verdadero cultivo orgánico.

Agricultura ecológica: Plagas y enfermedades

Es posible que, en los cultivos producidos bajo los preceptos de la agricultura ecológica, existan algún tipo de plaga o enfermedad. Pero podemos llevar a cabo una serie de prácticas para evitar estas situaciones:

Una de ellas radica en escoger especies resistentes, capaces de adaptarse al medio sobre el que se cultivarán, porque crecerán con mayor fortaleza y resistencia. Las semillas a usar, tienen que estar libres de cualquier patógeno, buscando que en realidad se encuentren sanas.

Se deben usar sistemas mixtos de cultivos y estos deben ser rotados, lo que se debe acompañar con el uso de abonos verdes, así como de cultivos de cobertura.

Otra cosa es que se debe aportar materia orgánica, para favorecer la aireación y que las plantas reciban sus nutrientes.

Agricultura ecológica. Normativa en España

Desde 1989, se ha regulado la agricultura ecológica en España a partir de la aprobación del Reglamento de la Denominación Genérica “Agricultura Ecológica”, normativa que estuvo vigente hasta que entró en vigor el Reglamento (CEE) 2092/91, que alude a la producción agrícola ecológica y su notificación en los productos derivados de esta actividad.

Pero desde el 1º de enero de 2009, la agricultura ecológica está regulada por el Reglamento (CE) 834/2007, sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos, que deroga al Reglamento (CEE) 2092/91.

Por último, es competencia de las Comunidades Autónomas, controlar y certificar la producción agraria ecológica, mediante los Consejos o Comités de Agricultura Ecológica territoriales, que dependen de los Departamentos de Agricultura a los que están adscritos.

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