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Cómo lo hago

Crear un sistema de riego de forma fácil y eficaz

¿Has preparado el terreno lo mejor que has podido y ahora quieres saber cómo crear un sistema de riego para su huerto orgánico? Estamos aquí para darte una respuesta e información práctica y útil que te permitirá entender paso a paso, de una manera sencilla, cómo hacerlo.

Antes de elegir qué verduras plantar y cómo colocarlos en nuestra tierra trabajada para hacer de ella un huerto, debemos preguntarnos cómo traer agua a nuestras plantas, cómo darles el elemento primario para crecer. En resumen, cómo crear un sistema de riego eficiente. Este elemento tiene claramente valor para las cosechas de primavera y verano; para las verduras de invierno y las hortalizas, en cambio, daremos una información distinta.

En los meses de verano, especialmente durante un verano caluroso o después de un invierno seco, no podemos subestimar la importancia del suministro de agua para las hortalizas de nuestra huerta, y un sistema de riego eficiente puede realmente marcar la diferencia en estos casos.

 

Cómo crear un sistema de riego

En primer lugar, para crear un sistema de riego para tu huerto, es necesario evaluar cuáles son las condiciones de partida, y para ello es necesario identificar la fuente de agua.

Fuente de agua

La solución ideal para un sistema de agua particularmente eficiente sería tener una fuente independiente, como un manantial, un pozo y un tanque de recolección de agua de lluvia. El agua de uso doméstico no puede utilizarse libremente en la agricultura, y también es una fuente mucho más costosa.

Si tiene un pozo con depósito colector, es fácil conectarlo a una bomba hidráulica y arrancar desde allí los ramales de las conexiones de agua.

Si no tienes un pozo o uno de esas viejas albercas que utilizaban nuestros abuelos, puedes organizar con tanques alimentados por un canal de agua de lluvia, un sistema no demasiado caro y ecológico.

A continuación se conectará al depósito una pequeña bomba con gasolina o gasóleo, que se utilizará para llevar agua a nuestro huerto a través de una tubería.

Conexiones al sistema de agua: herramientas e instrumentos

Ahora tiene que decidir cómo conectar su sistema de riego a la fuente de agua. Si hay una fuente, se pueden utilizar reducciones para conectar un tubo de 32 mm, si se conecta a una bomba hidráulica se puede ir directamente con el tubo de 32 mm. La manguera de 32 mm se encuentra en todos los almacenes agrícolas especializados y es semirrígida, por lo que puede colocarse fácilmente en el campo. Definamos el área a cultivar, supongamos que tiene 10 metros de ancho y 20 metros de largo, y pongamos en un extremo el tubo de 32mm.

La longitud de la tubería dependerá evidentemente, de la distancia a la que esté la fuente de agua del huerto, mida bien las distancias, para comprar la cantidad correcta de tubería. Los grifos o llaves de paso deben conectarse a la tubería e instalarse con su herramienta correspondiente.

Las mangueras, que son mangueras flexibles especiales y muy ligeras, deben conectarse cuidadosamente a los llaves a la distancia adecuada entre sí, lo que calcularemos de la siguiente manera: si disponemos de 10 metros, y decidimos, por ejemplo, plantar 10 filas de tomates, pondremos los grifos a 1 m. de distancia entre sí, dejando así espacio para las plantas y la pasarela central.

En el caso del tomate puedes usar una manguera con un agujero a 40 cm, que es la distancia típica que el tomate debe tener en la fila. Si quieres plantar calabacines tendrías que mantener diferentes distancias, poniendo 6 grifos cada 1,5 metros, y dejando dos espacios laterales. Esto se debe a que el calabacín es una planta muy voluminosa que necesita más tierra disponible, de hecho las hileras se plantan a 60 cm. de distancia entre sí.

Hay mangueras de diferentes tipos y tamaños, recomiendo comprar la manguera perforada a 20 cm. Porque es apto para todos los cultivos y permite una distribución uniforme del agua.

Para un sistema de riego eficiente, se recomienda el uso de la manguera, en comparación con un riego directo con la tubería de agua, ya que permite un considerable ahorro de agua, dando a las plantas, con pocos minutos al día, el agua necesaria para su crecimiento. También se puede combinar fácilmente con un temporizador conectado a la bomba al inicio del sistema, de modo que se programe el riego (Es aconsejable activar el sistema de agua durante las horas más frescas del día, cuando la absorción de las plantas es mejor).

Para concluir con este apartado, hay diferentes soluciones posibles, comentamos aquí la condición ideal, que es un suministro directo de agua, pero si la tierra es pequeña, digamos menos de 100 metros cuadrados, puedes solucionarlo de una manera más casera, por ejemplo recogiendo agua de lluvia en una lona, o trayendo agua de fuera con garrafas o bidones y así sucesivamente, o confiando en la indulgencia de las condiciones climáticas, y luego un poco de lluvia salvadora.

Ahora que hemos construido nuestro sistema de riego y traído el agua a nuestro huerto, el siguiente paso es diseñarlo de forma estructurada, pero lo haremos hablando de la arquitectura hortícola.

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