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Cómo lo hago

Cómo hacer un cultivo ecológico con judias verdes

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El cultivo de judías verdes es una práctica que requiere una atención especial, ya que la planta es muy delicada. En este artículo veremos cómo cultivarlas ecológicamente en nuestro huerto, evitando los errores más comunes. Para ello, te informaremos de todos los pasos básicos del cultivo.

Estos incluyen: elección de la variedad adecuada, diferentes períodos de siembra, preparación de los soportes y cosecha.

Otro aspecto muy importante es la protección biológica contra las plagas. Estamos hablando de un cultivo que es muy atractivo para varias especies de insectos dañinos. Por lo tanto, es esencial poder estructurar una estrategia preventiva que nos permita cultivar judías sin el uso de insecticidas y productos fitosanitarios en general.

La planta de judías verdes

La judía (Phaseolus vulgaris) es una planta herbácea anual de la familia Leguminosae. Las habas y los guisantes también forman parte de esta familia.

El tallo de la planta es erecto y puede ser enano o trepador. El aparato foliar suele estar compuesto por tres pequeñas hojas en forma de corazón con bordes enteros. Las flores son blancas, agrupadas en gruesos racimos (4 a 10) en el ángulo de las hojas.

La floración es cleistogamia, es decir, se produce por autopolinización.

El fruto es una legumbre colgante con muchas semillas. La forma, el color y el tamaño son muy diferentes dependiendo de la variedad. Por ejemplo, pueden ser comprimidos o cilíndricos, verdes o amarillos, rectos o curvos. Típicamente miden de 6 a 20 cm de largo.

Los judías verdes pueden considerarse “hermanos” de las alubias, pero deben distinguirse por sus propiedades nutricionales y sus usos en la cocina. Otra diferencia con las alubias es que se cultivan para semillas frescas para desgranar, mientras que las judías verdes se aprovecha toda la fruta, sin llegar a la madurez de las semillas.

Variedad

Si decidimos cultivar judías verdes, podemos elegir entre las variedades disponibles. En particular, tenemos dos macrocategorías.

Hay judías verdes enanas, que no crecen demasiado altas y son más adecuadas para cultivos intensivos.

Y luego están las trepadoras, que tienen un notable vigor vegetativo y un crecimiento en escalada de las ramificaciones.

Estas segundas variedades, como su nombre indica, se retuercen espontáneamente con los soportes preparados, trepando.

Para la huerta doméstica se recomienda el cultivo de judías verdes trepadoras, ya que estas variedades tienen abundantes rendimientos y una cosecha escalada, que es muy conveniente para el consumo personal.

Aquí hay, en general, algunas variedades (enana y trepadora) que son dignas de mención.

Variedades enanas

  • Aplanadas
    • Garrafal rabona
    • Mocha blanca
  • Redondeada
    • Kora
    • Contender
    • F-15
    • Tender

Variedades trepadoras

  • Aplanada
    • Garrafal encarnada
    • Satsuma
    • Buenos aires
    • Zondra
    • Helda
    • Marconi
  • Redondeada
    • Lindra
    • Stringless Blue Lake

Cómo cultivar judías verdes, el tiempo y  técnica de siembra

Las judías verdes para brotar requieren una temperatura mínima de 10 grados. Por lo tanto, se recomienda sembrar a partir de finales de marzo. Para la floración y maduración, este cultivo necesita, por otro lado, temperaturas entre 20 y 30 grados. Por esta razón, para la siembra se recomienda no ir más allá de finales de junio. Una temperatura demasiado alta podría impedir que el fruto se asiente y resulte más difícil de cuajar.

Las semillas de judías verdes son grandes y brotan alrededor de 8-10 días después de la siembra en el suelo. A diferencia de cultivos como el tomate, la siembra directa en campo abierto es preferible a la siembra en semillero. Para tener un cultivo ecológico, recuerde que siempre es imprescindible obtener semillas ecológicas. Las semillas de las judías verdes, 2 o 3, se colocan en pequeños agujeros, a una profundidad de unos 4-5 cm y a una distancia de unos 15-20 unos de otros. La distancia entre hileras, por otro lado, oscila entre un mínimo de 70 cm, para las variedades enanas, y un metro, para las variedades trepadoras.

Fertilización

El cultivo de judías verdes no requiere especial atención en la fertilización y, por lo tanto, se puede prescindir de grandes cantidades de materia orgánica.

La fertilización con estiércol puede evitarse para este cultivo ya que tiene un ciclo muy corto. Además, al ser una especie leguminosa, la planta es nitrógeno seguro para el suelo, es decir, es capaz de extraer del propio suelo el nitrógeno necesario para su crecimiento vegetativo, y al final de su ciclo deja el suelo enriquecido con este importante elemento.

Para un abono pre-siembra ideal para el huerto de la casa, se puede utilizar el obtenido del compost.

Riego

Se requiere una buena irrigación para cultivar granos abundantes. Esto es útil durante toda la vida de la planta, pero especialmente antes de la floración.

Es ideal utilizar el riego por goteo y luego instalar un sistema de riego adecuado.

Sin embargo, asegúrese de que el suministro de agua esté equilibrado, es decir, el suelo debe estar húmedo, pero no demasiado. Es importante evitar la podredumbre.

Por otro lado, el suelo seco puede provocar la muerte de las flores o el endurecimiento de los frutos.

Apoyo al crecimiento vegetativo

No se requiere de un apoyo al crecimiento para cultivar judías verdes de variedades enanas.

Estas plantas alcanzan una altura media de 50 cm y se sostienen por sí mismas.

Sin embargo, son mucho menos productivas que las variedades trepadoras.

Estas últimas, sin embargo, necesitan apoyo para su crecimiento, ya que las plantas pueden tener más de dos metros de largo. En cuanto a la recogida, las enanas son más agradecidas.

Existen dos métodos para proporcionar un apoyo adecuado para el cultivo de judías trepadoras.

Estas dos técnicas son buenas y efectivas, así que puedes elegir la que prefieras.

El primer método es con cañas. Con este primer sistema se utilizan cañas que deben ser colocadas uniéndose en la parte superior, para formar una especie de pequeña cabaña, alrededor de la cual crecen las judías.

El segundo método es generar un entramado de redes entre postes. Este sistema utiliza postes de madera a lo largo de la línea de cultivo. Se debe clavar aproximadamente un poste cada dos metros. A estos postes se les debe colocar una red de plástico, sobre la cual las judías podrán crecer y desarrollarse, tanto en altura como en anchura.

Así que depende de ti elegir. Para tomar la mejor decisión, te recomendamos que evalúes los precios de los materiales y, sobre todo, los espacios que tienes disponibles en tu huerto.

Acolchado

Mantener las plantas limpias de malezas es uno obligación. Si no deseas realizar esta ardua y tediosa tarea, lo mejor es usar mantillo.

Puedes elegir entre acolchado natural con paja, láminas biodegradables o láminas de yute.

Protección biológica contra plagas

Ahora no toca hablar de la defensa de las plantas respecto a los parásitos de los huertos. Esta fase es muy delicada y es fundamental para cultivar granos orgánicos sanos y abundantes. Así que procedamos en orden.

Los principales enemigos de este cultivo son los pulgones y la araña roja.

Pulgones

Los pulgones se utilizan para atacar en pequeños grupos dispersos la parte inferior de las hojas. Posteriormente, la infestación se extiende, causando que la vegetación se ensucie con el molesto melazo. Un excelente remedio que recomendamos contra este parásito es el ajo macerado utilizado junto con jabón puro de Marsella. De esta manera se obtiene un doble efecto: se elimina el insecto y se limpia la planta del melazo.

Araña roja

El otro enemigo de las judías verdes es la araña roja. Este pequeño ácaro, difícil de detectar a simple vista, aparece en las plantas durante los períodos más cálidos, a partir de mayo.

Siempre a partir de la cara inferior de las hojas, la araña roja teje una tela muy gruesa y delgada que deja sin aliento a nuestras plantas de judías verdes. El lienzo endurece y arruina el fruto, amarillea las hojas y, si el ataque se prolonga, provoca la muerte del cultivo.

La araña roja viene con el calor, ya que puede proliferar en un ambiente seco. El agua fría es la solución ideal para contener la propagación de los ácaros, ya que bloquea su ciclo reproductivo.

Con una mochila pulverizadora llena de agua, a ser posible fría (se puede poner hielo en el pulverizador), hacer un mojado completo y uniforme de la vegetación afectada por la presencia del ácaro. Tenga cuidado, por supuesto, de rociar la parte inferior de las hojas, donde anidan los ácaros. Con este sistema, que es fácil, barato y completamente natural, detendremos el desarrollo del parásito. Obviamente, será necesario realizar esta operación en las horas frescas de la tarde, para evitar un excesivo estrés térmico a nuestras plantas.

Recolección

En cuanto a la recogida, os dejamos algunas recomendaciones. Primero no esperes a que sus granos maduren demasiado, podrían endurecerse y comenzar a sembrarse. Así que, dependiendo de la variedad que hayas elegido para cultivar, cosecha los frutos cuando estén bien formados, pero no demasiado.

En segundo lugar, retira suavemente las vainas de la planta. Las plantas de judías verdes son muy delicadas y tirando demasiado de los frutos de la planta podría romperlos o romper las judías verdes pequeñas, que tal vez están creciendo junto a los que se recogen.

Aspectos nutricionales

El cultivo de judías verdes es ideal para aquellos que siguen dietas bajas en calorías.

A nivel nutricional, de hecho, este alimento sólo contiene 18 Kcal por cada 100 g. A diferencia de las alubias, también tienen un bajo consumo de proteínas, sólo 2 g por 100. Las grasas son casi inexistentes: 0,1 g por 100.

Si los macronutrientes (calorías, proteínas y grasas) están presentes en cantidades muy bajas, no puede decirse lo mismo de los micronutrientes. De hecho, las vitaminas y los minerales están presentes en grandes cantidades, y esto le da a los granos propiedades beneficiosas para nuestro cuerpo.

Además, las judías verdes contienen altas cantidades de vitaminas A, C y K y son una fuente de ácido fólico y algunas vitaminas B. A nivel de sales minerales, también contienen excelentes cantidades de potasio, así como calcio, fósforo y hierro.

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